No había nada comparable a recibirle entre mis piernas, apoderándose de mi, degustando esa pequeña exquisitez con la que lograba arrancarme un sinfín de jadeos desde mis entrañas. Notar como recorría cada centímetro de mi vagina, lamía, chupaba, daba pequeños mordiscos, todo ello alternado en un juego de boca, lengua y dedos que se sucedían cada vez con más efusión.
Y yo, yo QUIERO…
Quiero contemplar tu cuerpo desnudo frente a mi, que me recorras con la mirada, que te coman las ganas de tocarme, que me desees, quiero besarte, morderte, quiero sentirte en la espalda, que me respires susurrando en la nuca, y me impregnes con la humedad de tu boca, quiero tu lengua junto a la mía, que se rocen y entrelacen a su antojo.
Quiero tu pelo entre mis dedos, quiero mis manos en tu nuca, mientras te deslizas ahí, a ese cálido y ya húmedo recoveco que cuando se abandona a ti, estalla en gemidos, temblorosos movimientos, y destellos de placer.
Eso quiero, ¿ME LO DAS?


1 comentario:
Uaaaaaau, pero qué bueno...
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