martes, 15 de marzo de 2011

Hoy, déjame a mi.


Ven, arrímate a mí. Sabes lo mucho que me gusta besarte, comerte la boca con ganas, suave, abrigando tus labios con los míos, acariciando, despertando en ti el deseo lentamente, ese deseo que hace que tu mente fantasee con lo que a continuación pasara…
Aproximo mi boca a la tuya, te acaricio la nuca con las yemas de los dedos y jugueteo con tus labios. No, todavía no abras la boca, déjame que juegue un poco más. Así, con la lengua, perfilando el contorno de esos morros que tanto  me fascinan. Déjame hacer hoy a mí. Deja que sea mi lengua húmeda y curiosa la que abra lentamente tus labios y se cuele en tu interior, tanteando, profundizando y disolviéndose con la tuya hasta ser una sola, encendida y sedienta.
Estás acalorado y  tu cuerpo tiembla al notar el contacto de mi lengua. Deja que aprecie cómo te has excitado, tocando por encima del pantalón. Uf! Puedo sentir tu polla erecta palpitando y anhelando escapar de ese encierro. Relájate, espera no tengas prisa. Permíteme que sea yo hoy la que te desnude poco a poco.
Sin prisas desabrocho tu camisa dejando a la vista un perfecto torso, impecable.  Mis manos lo  recorren, mi boca, ansiosa  lo repasaba, y a la vez percibo ese aroma de tu piel, ese aroma tan tuyo, ante el que siempre caigo rendida, mientras tanto, tu camisa  cae al suelo. Respiras ya de forma entrecortada, vamos consumiendo él oxígeno y el ambiente se torna cada vez  más húmedo. Eso hace algo empiece a latir entre mis piernas y que arda.
Mis manos bajan hasta tu cinturón. Abren la cremallera y se introducen en tu bóxer, que desprendía un fervoroso calor  al separarlo de tu piel. Tomo en mi mano plenamente tu pene. Qué satisfacción al sentirlo mío, para mí,  y más aún al comprobar lo excitado que estás.  
Sin apenas darme cuenta, he hecho que el pantalón caiga hasta tus tobillos y como si de un acto reflejo se tratara, o por inercia me quedé arrodillada ante ti y ante tu voluptuoso miembro. Una de mis manos rodea tu sexo, mientras dibujo círculos con la lengua en tu glande. Unos segundos después, sintiendo ya su grandeza y plenitud llenando mi boca, mi lengua sigue jugueteando un poco más mientras mis labios suben despacio, bajan, y a veces resbalan.  Pinto tu pene con ella, te consumo, cual caníbal hambriento en busca de algo que le sacie.
Sé que te gusta, puedo oír tus jadeos. Te dejas llevar y yo voy aumentando el ritmo.. Mi boca avanza, retrocede, sube, baja, una y otra vez…Sé que no aguantarás más, lo noto ya en tu cara, y en cómo me miras. Sintiendo  tu placer, he mojado mis bragas y, sin detener mi boca he empezado a tocarme por debajo de la ropa. Colocas tus manos en mi nuca cogiéndome con delicadeza de las puntas del pelo  para acelerar mis movimientos. Sí, quiero sentir cómo te sobreviene ese cúmulo de tanto placer esperado. Quiero saborear tu esencia, esa que brota de ti, para mí. ¡Ahora! ¡Sí! Yo también me voy contigo.¡ Qué caliente está..

3 comentarios:

Anónimo dijo...

uff .. mon amour .... Je n'ai pas de mots ... natalia!!



"Una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico".
Aldous Huxley

Soberanía Personal dijo...

¡Merci beaucoup mon poète!

Ya me contarás que ha pasado después de éste "sin palabras,pero pensando" jeje.
Un beso grande.

Anónimo dijo...

Bufffff, sublime. Perfecto... y está claro..no hay más palabras... Ufff.
A veces pienso que Nat no es Nat.