miércoles, 30 de marzo de 2011

Saborear (se)



No hay cosa que más le satisfaga que tenerle entre su boca, era como un dulce caramelo que ella adoraba saborear de punta a punta, sin dejar un sólo rincón por explorar.
Juguetea entre sus piernas y rebusca curiosa e impaciente entre sus ropas, hasta que lo encuentra ahí, erguido, tieso, deseoso de salir.  Se  arrodilla ante el dejando su pene en libertad, que salta en un movimiento ansioso, sin  resistir sus caricias y  poco a poco va aumentando de en tamaño y grosor.  Su cálida y suave lengua  le estudia. Lametones cortos, suaves y babosos recorren su  glande, la corona de su miembro y todos los pliegues y  recovecos de las venas color violeta  que se le marcan por todo el tronco,  haciéndole jadear y suplicándole que no se detenga. Desea  que la devore, que la chupe, que la lama, desea clavar sus manos en la nuca mientras le separa su larga melena a un lado y así marcar un ritmo cada vez más frenético.

Después de unos minutos, se eleva con toda su brillantez, tan mojada y prominente, que se hace más apetecible todavía.  Ella le  mira, invitándole a su sexo, así que no la hace esperar, el también lo desea. Saca su lengua húmeda y empieza a lamerla poco a poco,  abajo arriba, de arriba abajo, mete su  boca entera y juguetea  con su lengua más y más, oye cómo se agita su respiración. Recorre el contorno de su sexo, para deleitarse  antes con su esencia y después besarlo. Un beso largo que la excitación no tardó en convertir en una  lucha feroz y un deseo indomable de su lengua para adentrarse en su interior. Y lo hizo, de manera contundente.El sabor inundó su boca, que se deshacía en su coño mordisqueando su clítoris tan excitado. La lengua revoltosa salía de dentro, para lamer luego el centro del deseo, y entonces sus dedos ocupaban su sitio. La masturbaba  introduciendo dos dedos de forma arqueada que se movían expertos dentro de ella a la vez que su clítoris era cubierto por sus labios.

Su boca va más rápido, gira la cabeza una y otra vez, su coño tiembla, a veces también lo muerde, tomándolo entre los dientes con suavidad, no puede evitarlo, necesita más de ella, le da un lametón de arriba a abajo y se desnuda de cintura para arriba, observando cómo los pechos de la chica se hinchaban.  Acerca su sexo a ellos, frotándose, rozando  su polla  en el medio y medio de aquellos pechos firmes,  de piel suave, parándose en los pezones ya erectos por tanto deseo y placer acumulado.  Acerca su boca a ellos con los labios ligeramente entreabiertos trazando círculos alrededor la rosada aureola, acariciándola a la vez con la yema de los dedos.
Antes de que llegue al clímax, su boca se abre de nuevo  para recibir  su pene que  vuelve a estar a su mercé. Como una loca desesperada, le succiona, una y otra vez, siente como vibra, y un cálido y dulce manantial brota hacia su boca, entonces se aleja, y acerca sus pechos, para que se los empapen sus  fluidos, mientras ella se acaricia y tanta humedad se desliza por sus muslos..


martes, 29 de marzo de 2011

Deséame








Deséame. Recorre con tu lengua cada poro de mi piel.  Une una vez más tu cuerpo al mío y disfruta de mí, que yo disfrutaré de ti.
No digas nada, solo quédate en silencio y goza, ponte cómodo, mis manos se desinhiben totalmente.
Siéntete libre a través en mi cuerpo. Empápate de mi atrevimiento. Para mi tu piel es un tacto que hechiza.
Háblame de tus fantasías. Hazlas conmigo. Tómame donde más te plazca, y por dónde te plazca también, no importa; sólo me interesa que lo hagas.
Revolcarme contigo es uno de los placeres más grandes.; ya sea suave o salvaje, tierno o sin miramientos, me da igual.
Las palabras pasan a ser un enorme aliciente, susúrrame, háblame, pídeme... y la piel siente un escalofrío  gritando ser acariciada.
Mis labios ordenan; incéndiame con tu boca,  bésame, báñame con tu lengua, muérdeme suavemente, tu piel  exige ser explorada. Mi boca desbordada por la necesidad de tu sabor, por las ansias de sentir tu sexo ardiente y su plenitud entrar en mi boca lenta y suavemente para entregarse de este modo a disfrutar del placer que mis labios y mi lengua puedan brindarle.
Nos perdemos el dominio del juicio y somos un solo cuerpo que busca saciarse  en un  balanceo  de ritmo lento que se torna  cada vez más frenético. El ritmo de la perfecta simbiosis.
Sentir que me penetras, sentir que te recibo. Dame más de ti, yo te doy todo de mí, vas a hacerme gritar, vas a hacerme disfrutar, vas a hacerme temblar. Tendrás lo que quieras, lo sabes, no paras, y no puedo más, y sigues, y me matas, y me comes, y me lames, y continúas, me tienes y te tengo, y ahí está, ahí está…





miércoles, 23 de marzo de 2011

Va de tres



Les reconcomían los nervios. Todo había comenzado como un simple juego, un comentario, una curiosidad, algo informal. Él aprovechó la tarde para ir al gimnasio, ella se queda en casa, arreglándose para la merecida situación y dejando todo en orden. Quería estar perfecta.

A las diez, tenían mesa en un céntrico restaurante. Todos los detalles estaban cuidados, en primer lugar una cena tranquila y a continuación… estaba todo por ver. Estaba todo más que hablado pero faltaba ver qué ocurría y como se sucedería la noche. El vino empezó a tranquilizar los nervios, ambos se sentían más relajados ante tanta tensión acumulada. Se miraban, se reían, y hablaban de cualquier cosa banal. Fue una cena tranquila, en una mesa más apartada con vistas al mar, y con una luz tenue, como todas las que habían disfrutado juntos. Salieron del restaurante para dirigirse  impacientes hacia el hotel, donde la habitación ya había sido reservada con anterioridad.
Empezaron a coquetear, a besarse, a acariciarse, y el ambiente empieza a caldearse. Una vez ella estaba relajada, el cogió una venda fina y le cubrió los ojos. Todo se volvió oscuro, el sentido del tacto se agudizo. Los besos y las caricias continuaban recorriendo su cuerpo. En ese momento llamaron a la puerta, inevitablemente sus corazones se agitaron a pesar de que ambos sabían que esperaban visita, los dos sabían que era ella, pero solo uno sabía quien era…
En un acto reflejo desencadenado por la impaciencia y la curiosidad, acercó su mano a la venda para intentar deshacerse de ella, pero no, la separó despacio ante la mirada de los dos. Con un susurro al oído volvió a ocultar su rostro. De nuevo empezaron los besos y las caricias, pero ahora para su sorpresa eran duplicados, uno besos lascivos, otros más dulces acompañados de ligeros roces entre cuerpos.
Una hábil mano desabrocho los primeros botones de la camisa, con maestría, quedando al descubierto su provocativo conjunto negro, ajustado, le quedaba perfecto, marcando sus curvas. La camisa dejo paso  a la piel, ahora el tacto podía absorber todo el calor del ambiente. 
Suavemente le quita la falda, el tanga era negro, con transparencias. Ambos se quedaron observándola, allí tumbada, semidesnuda, excitada, se besaron y luego la besaron, primero ella. Ella al no poder ver a la invitada, intentó dirigir sus manos a su nuca, donde a la vez le acariciaba el cabello, tanteando y percibiendo la suavidad de su piel, deslizando su boca hacia el cuello, y allí fue repartiendo húmedos besos a su antojo, la manoseo, la palpó… Él mientras, estaba en sus pechos y acariciaba a la invitada. Eran uno solo.




Los cambios de postura se sucedían con fluidez, como si cada uno supiera que hacer y qué decir en cada momento. La invitada se dirigió hacia los pechos, al lugar donde confluían todos sus deseos, el calor de su lengua y el ímpetu con el que los succionaba, primero con más cautela, después con más exaltación  hacían que su receptora no parara de gemir, movida por el deseo, el placer y el morbo que le producía el no poder ver lo que pasaba en la habitación. Al mismo tiempo abrió lentamente sus piernas, invitándolo a él a acercarse.  El acarició sus muslos de manera delicada. La lamió, hasta perderse locamente en el interior de su sexo. Besó sus labios, mordió sus ingles, jugó con su clítoris y arañó indefenso  sus piernas y sus nalgas.
-“Hasta que tus dedos tiren de mi pelo y tus gemidos me lo pidan no pararé”. “No me detendré hacerte gritar de placer y provocar que te pierdas  exhausta, hasta que estalles de placer dándome tu mejor sabor"-decía el
Tras unos minutos así, se quito la venda. Se rieron, se miraron y se besaron de nuevo. Él quiso mantenerse al margen, quería ver como esta vez eran solo ellas las que se daban placer mutuo. Se acariciaron, se recorrieron sus cuerpos desnudos con sus manos, con sus labios, con su lengua. Se miraban cada vez más descaradamente entre ellas, y a él le miraban controlándole de reojo. 
Después de susurrarse al oído, de darse tiempo y placer entre ellas de casi todas las formas posibles, se tumbaron las dos para recibirle. Él se acerco lentamente,ellas deseosas de él…Las dos anhelando poder compartir su ya prominente miembro entre sus bocas y poder sentirlo dentro, bien dentro…



martes, 15 de marzo de 2011

Hoy, déjame a mi.


Ven, arrímate a mí. Sabes lo mucho que me gusta besarte, comerte la boca con ganas, suave, abrigando tus labios con los míos, acariciando, despertando en ti el deseo lentamente, ese deseo que hace que tu mente fantasee con lo que a continuación pasara…
Aproximo mi boca a la tuya, te acaricio la nuca con las yemas de los dedos y jugueteo con tus labios. No, todavía no abras la boca, déjame que juegue un poco más. Así, con la lengua, perfilando el contorno de esos morros que tanto  me fascinan. Déjame hacer hoy a mí. Deja que sea mi lengua húmeda y curiosa la que abra lentamente tus labios y se cuele en tu interior, tanteando, profundizando y disolviéndose con la tuya hasta ser una sola, encendida y sedienta.
Estás acalorado y  tu cuerpo tiembla al notar el contacto de mi lengua. Deja que aprecie cómo te has excitado, tocando por encima del pantalón. Uf! Puedo sentir tu polla erecta palpitando y anhelando escapar de ese encierro. Relájate, espera no tengas prisa. Permíteme que sea yo hoy la que te desnude poco a poco.
Sin prisas desabrocho tu camisa dejando a la vista un perfecto torso, impecable.  Mis manos lo  recorren, mi boca, ansiosa  lo repasaba, y a la vez percibo ese aroma de tu piel, ese aroma tan tuyo, ante el que siempre caigo rendida, mientras tanto, tu camisa  cae al suelo. Respiras ya de forma entrecortada, vamos consumiendo él oxígeno y el ambiente se torna cada vez  más húmedo. Eso hace algo empiece a latir entre mis piernas y que arda.
Mis manos bajan hasta tu cinturón. Abren la cremallera y se introducen en tu bóxer, que desprendía un fervoroso calor  al separarlo de tu piel. Tomo en mi mano plenamente tu pene. Qué satisfacción al sentirlo mío, para mí,  y más aún al comprobar lo excitado que estás.  
Sin apenas darme cuenta, he hecho que el pantalón caiga hasta tus tobillos y como si de un acto reflejo se tratara, o por inercia me quedé arrodillada ante ti y ante tu voluptuoso miembro. Una de mis manos rodea tu sexo, mientras dibujo círculos con la lengua en tu glande. Unos segundos después, sintiendo ya su grandeza y plenitud llenando mi boca, mi lengua sigue jugueteando un poco más mientras mis labios suben despacio, bajan, y a veces resbalan.  Pinto tu pene con ella, te consumo, cual caníbal hambriento en busca de algo que le sacie.
Sé que te gusta, puedo oír tus jadeos. Te dejas llevar y yo voy aumentando el ritmo.. Mi boca avanza, retrocede, sube, baja, una y otra vez…Sé que no aguantarás más, lo noto ya en tu cara, y en cómo me miras. Sintiendo  tu placer, he mojado mis bragas y, sin detener mi boca he empezado a tocarme por debajo de la ropa. Colocas tus manos en mi nuca cogiéndome con delicadeza de las puntas del pelo  para acelerar mis movimientos. Sí, quiero sentir cómo te sobreviene ese cúmulo de tanto placer esperado. Quiero saborear tu esencia, esa que brota de ti, para mí. ¡Ahora! ¡Sí! Yo también me voy contigo.¡ Qué caliente está..

viernes, 11 de marzo de 2011

Quiero







No había nada comparable a recibirle entre mis piernas, apoderándose de mi, degustando esa pequeña exquisitez con la que lograba arrancarme un  sinfín de jadeos desde mis entrañas. Notar como recorría cada centímetro de mi vagina, lamía, chupaba, daba pequeños mordiscos, todo ello alternado en un juego de boca, lengua y dedos que se sucedían cada vez con más efusión.

Y yo, yo QUIERO…
Quiero contemplar tu cuerpo desnudo frente a mi, que me recorras con la mirada, que te coman las ganas de tocarme, que me desees, quiero besarte, morderte, quiero sentirte en la espalda, que me respires susurrando en la nuca,  y me impregnes con la humedad de tu boca, quiero tu lengua junto a la mía, que se rocen y entrelacen a su antojo.
Quiero tu pelo entre mis dedos, quiero mis manos en tu nuca, mientras te deslizas ahí, a ese cálido y ya húmedo recoveco que cuando se abandona a ti, estalla en gemidos, temblorosos movimientos, y destellos de placer.

Eso quiero, ¿ME LO DAS?




sábado, 5 de marzo de 2011

Diez cosas que me gustan.



  • El olor a ti, a tu piel, esa esencia que no sé que clase de hipnosis crea sobre mi boca.
  • Besarte, lento, cálido y húmedo, besarte hasta deshacerte los morros ( in crescendo).
  • Ver tu cara, tu cara de placer cuando me deslizo haciendo estragos hasta llegar a tu entrepierna, hasta que pierdes los papeles.
  • Hablar, que me hables, me gusta oír, ( de lo que más me pone), llamarte y pedirte que me folles, frases como "¿Te gusta eh?" "Sabes que me encanta" me resulta tremendamente excitante que seas tu el que susurrando me diga donde quieres sentir mi lengua.
  • Me gusta que te masturbes para mi, sentado en el sofá  pequeño mientras yo te observo desde el sofá grande.


    
  • Me gusta jugar con tu polla antes de llevármela a la boca, tocarla por encima de pantalón, del bóxer, intentar cogerla, pasar la punta de la lengua por encima también, hasta que no aguante tanta tentación; y si, el sexo oral es de lo que más me gusta, curiosa predilección la mía de dar más que de recibir, sin obviamente quitarle  importancia alguna a ésta última, que me fascina igualmente. Esa sensación de tenerla en mi, en mis manos, rodearla, o en mi boca, pasar la lengua por toda ella  y mirarte, chuparla y mirarte, y sentir como se va poniendo más y más dura en el interior de mi boca, mientras marcas el ritmo con tu mano en mi nuca. Me alimento de ti y tu de mi.
  • Esos roces antes de penetrar, de tu polla en mi coño,para luego introducir solo la punta, sacar, volver a rozar, mientras me vuelvo loca por querer sentir como toda ella se abre paso en mi y tenerte dentro.
  • Me gustas que traigas tus dedos a mi boca, que los roces con mis labios, por puro placer o morbo mientras follamos o para llevarlos así de húmedos a mi interior.
  • Que te pares en mis pechos,que los sobes, pases la lengua, muerdas con delicadeza, hasta que la erección de mis pezones sea notable, entonces si, haz lo que quieras.
  • Disfruto percibiendo tu sabia cálida resbalando sobre mi.


Y a ti, ¿qué te gusta?
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