domingo, 25 de diciembre de 2011

Un petit grand désir




Tu acomodado en un sillón, yo de rodillas en tu entrepierna, tu miembro frente a mi cara, erecto y provocante, me invita de manera salvaje y exquisita.
Quiero entregarte unos minutos de placer. Te libero de la ropa que empieza a sobrarte, encuentro el tesoro y lo cojo entre mis manos... Lo miro, ya es mío. Lo acaricio, lo maleo a mi manera, lo quiero duro... A escasos milímetros, noto cómo crece. Recorro todo ese tronco, lo disfruto, inhalo su aroma a macho, desde el tronco hasta el capullo.
Mis pezones erectos, la piel erizada, mi boca se hace agua, mi lengua ansiosa, mi entrepierna se inunda toda simultáneamente. ..Soy como una gatita en celo, dando lametones largos y suaves a su juguete.
¡Qué delicia!
La envuelvo, abro toda mi boca para absorberla por completo, mi saliva te lubrica, resbala en mis labios, palpita en mi boca.
Tus manos en mi cabeza apoyadas sujetan mi pelo y marcan un ritmo, acelerando constantes, acelerando suspiros;  mientras sientes que ahora eres mi semen, y yo tu adicta, lo veo brotar, y sin dejarlo escapar, disfruto de cada gota tibia que emanas sobre mi pecho…


Me levanto, subes mi falda, tus ojos se clavan en mis piernas.

-Ven, humedece tus labios en mi..
-Sí, bonita, tu coño es mío…

domingo, 11 de diciembre de 2011

Adicta a..




Tu boca…
viciosa, húmeda, incansable,apetecible..


Tu voz…
que me hace hervir la sangre si me susurras al oído cuanto me deseas..


Tu lengua…
esa que sabe desabrochar  el botón preciso en mi cuerpo lleno de deseo, esa que hace que mis nervios se saturen y ese placer incontenible  me obligue en contra de mi voluntad a moverme cual pez fuera del agua..


Tus manos…
que con maestría siempre saben dónde tocar


Tu polla…
esa que adoro manejar a mi antojo, tocarla, manosearla como si de arcilla de tratara, repasar cada centímetro de ella con mi boca, juntar mi saliva con la humedad que ella desprende. Esa sensación, cuando la tengo dentro de mi boca, cada vez más y más dura, cuando todo tu placer desprende calor sobre mi lengua..joder, esa sensación hace que me sienta poderosa.. 





lunes, 20 de junio de 2011

NO...




... no debiste haber dicho pruébame


jueves, 28 de abril de 2011

Déjame que te vea.


Se sienta en la cama a mi lado. Desliza la mano derecha por la cara interna de mis muslos mientras con la otra desabrocha los dos botones de la camisa que yo llevaba abrochados dejando así mis pechos al aire. Las mangas de su camisa me rozan los pezones.
Coge mi mano derecha y sin dejar de mirarme, me chupa los dedos, uno por uno, empapándolos en saliva. Me pone mi propia mano entre las piernas y dice:

 -Me gustaría ver cómo te tocas para mí hasta correrte.

Se sienta acomodándose en la butaca con una pierna cruzada sobre la otra y coge el paquete de Marlboro de la mesilla de noche llevándose un cigarrillo a la boca y aspirando el humo con tranquilidad.

Muy bien, vamos a ver cómo lo haces-dice

Empecé a acariciarme los pezones primero suavemente, luego más fuerte, estaban muy erectos. Comencé a sentir mucho pero que mucho calor. Mis muslos se abren,  rocé mi zona más caliente, estaba ardiendo y parecía que yo tenía que apagar el incendio. Sube el calor bajo mi mano, sin dejar de mirar su cara, que me ponía más mala todavía.


Tal era mi calentura, que llegó un momento en que mis manos querían explorar mis adentros. Mientras me acariciaba uno de mis dedos se coló en mi interior, y le siguió un segundo dedo; ambos se deslizaban juguetones cuando yo disfrutaba como si de tu lengua se tratara. Las sábanas estaban completamente revueltas. Solté un enorme grito de placer y noté un cálido líquido resbalar por mis piernas. Mi cuerpo se resistía a dejar de temblar, no podía dejar de gemir...Le miro y sonrío.


Me ha encantado. Me gusta mucho, esa cara de guarra que se te pone durante esos instantes, te hace más atractiva todavía-dice.
Ven, acércate- le digo…


miércoles, 20 de abril de 2011



Me encanta mirarte la cara. 


"Estás tan extraordinaria cuando te corres, dejas de ser guapa y te 
transformas en una cosa voraz, con la boca abierta casi hasta desgarrarse".



lunes, 18 de abril de 2011

Mousse de chocolate



En el ascensor casi nos rompemos la ropa. El  acariciando mis pechos con las manos metidas en el interior de mi  camiseta, notando como a cada roce subía la temperatura, mientras  succionaba el cuello con la lengua. Yo  rozándome  en su pantalón, donde ya notaba su gran erección. Se abre la puerta del ascensor, nos dirigimos a la puerta del piso y con dificultad introduce la llave en el cerrojo tratando de abrir la puerta.
Todavía no se había cerrado del todo cuando al otro lado de la puerta el ya tenía los pantalones en los tobillos y yo todo el pecho al descubierto. Apartando mi corta melena hacia un lado vi en el esa mirada inconfundible de querer sentir mi aliento allí. Y así, arrodillada en el pasillo, le ofrezco  las primeras caricias de mi lengua  desde la base de su pene hasta llegar arriba coronándolo con los labios, describiendo círculos perfectos alrededor de su glande, mientras no dejaba de mover la mano acompasada arriba y abajo.. Su  excitación era tal, que si aquello continuaba, poco podría hacer por evitar descargar  todos sus fluidos en mí, y así, con su mano en mi barbilla me indicó que parara, me dio un beso, y me cogió de la mano para llevarme al sofá, ese sofá testigo de todos nuestros momentos de placer.





Mi sexo se derretía por momentos, y más cuando recordé que en la nevera guardaba una pequeña  tarrina de  mousse de chocolate. Me levanto dispuesta a ir a cogerla, el se desnuda por completo y se acomoda en el sofá.
Sonríe con picardía al verme entrar en el salón, el sentado en sofá, y yo me amoldo entre sus piernas. En una de las manos tenía el frasquito con mousse mientras que con la otra acariciaba su pecho bajando  hasta llegar de nuevo a ese erguido miembro que reclamaba mi boca;  lo sostengo en mi mano, y comienzo a introducir solo la punta  en la tarrina, untándola bien para luego lamer cada gota de aquel exquisito chocolate que se derretía cada vez más rápido al contacto con su piel  caliente y su  ardiente miembro ¡Qué rico! Era una sensación indescriptible, si ya de por sí, es algo que me apasiona, aquello me estaba haciendo perder los papeles.
Sólo dejé de jugar  para decirle- "Tranquilo, quiero sentir toda la savia que brota de tus entrañas para deslizarse resbalando por mi pecho,  más tarde habrá más". Así llegó al orgasmo, conteniendo un grito mientras rebosaba ese cálido y fervoroso elixir sobre mí.
Cuando terminó, le besé, con la boca aún húmeda y caliente…



sábado, 9 de abril de 2011

Miradas


Lo cierto es que las miradas lo dicen casi siempre todo, en ellas puede verse el deseo, la atracción y las ganas, sin la necesidad de decirlo.

Se fueron rápidamente de aquel lugar repleto de gente, pues sus miradas ya habían ido más allá decidiendo dar paso a las palabras y a la acción, esas miradas lascivas y provocadoras habían sido el preludio de una noche llena de lujuria, placer y calor. Llegaron al lugar de destino decido por lo que sus cuerpos sugerían. Cuerpos preparados  para quedar exhaustos y envueltos en el desenfreno del placer. El lugar: su habitación. Allí se encontraban, uno frente al otro, dispuestos a todo. Ninguno daba el primer paso, solo, a una mínima distancia, podían sentir la agitación de sus cuerpos. Se dispone ella a dar el primer paso, acercándose lentamente de espaldas a él, pues quería envolverlo más en el deseo que lo consumía. Y de esta manera comenzó  a contonear su trasero por su miembro, moviéndose suavemente hacia un lado y hacia el otro, hacia arriba y hacia abajo, mientras ponía la cabeza encima de su hombro para que le besara el cuello, respondiendo el al instante y comenzando  a llenarla de besos, a recorrerla de arriba abajo con lengüetazos suaves. Mientras tanto sus manos iban abriendo los botones de su camisa, uno a uno, con seguridad y atrevimiento. La  liberó de la camisa, una camisa blanca, de tacto agradable y pudo comprobar la desnudez de sus pechos. Lo estaba deseando, pues  le había susurrado al oído que no llevaba ropa interior, cuando se encontraban el aquel local entre el bullicio de gente. Se  pone de cara a él y él se agacha para probar la dulzura de sus deslizantes  pechos.


 Me encantan -le decía- me vuelves loco. Los lamía, los mamaba, los mordía con delicadeza mientras no dejaba de manosearlos. Fue subiendo hacia arriba y empezaron a besarse en los labios. Jugueteaba ella  con la punta de su lengua por la periferia de sus labios, rozándolos y empapándolos con saliva. Sus ojos se  nublaban  al hacerle esto, haciéndole perder los papeles, pero más aún cuando le introdujo la lengua en la boca a modo de “penetración”, tanto  que estalló en la locura quitándole el resto de la ropa, lo mismo hizo ella acabándole de desnudar de forma tajante. Ahora sí, estaban ambos desnudos completamente. Se detuvieron  para admirar su entera desnudez. Estaba deseando encajarme en él,  en su miembro recto, erecto, firme, al igual que él.
 Túmbate -le dijo- voy a bañar tu miembro.

Se tumbó y lo introdujo en su cueva. Se dejó sonar un gemido de placer. Comenzó  a moverse, primero lentamente, luego apresuradamente, no podía contener es sensación fascinante de tenerlo dentro de su boca y sentirlo, sentirlo cada vez más y más grande, y más duro, hasta tal punto que ya sentía que iba a llegar al clímax. No quería que acabara  tan pronto, por lo que la sacó  y comenzó a besarle por todo su pecho bajando de nuevo hasta su miembro. Umm!!! Que rico -le decía mientras la lamía- que dura.
Calla -le decía él- no me digas esas cosas o harás que me corra. Más motivo, pues sabía que lo estaba volviendo cada vez más y más loco. Él supo sus  intenciones y le dijo: ahora serás tú la que sufras.


Se incorporó, la tumbó y le abrió de piernas metiendo la cabeza entre ellas, y entre ellas llegando a su sexo, que ya húmedo, se humedeció más y más al pasar su lengua por él. Que malo estaba siendo, pero le encantaba. El cabrón, se entretenía en su clítoris con la punta de su  lengua, porque sabía que de esa manera la estaba llevando a la mayor de las locuras, le daba mordiscos en la entrepierna. Era delicioso observar la cara de placer que tenía al hacerlo. Solo el hecho de verle la cara, ella se excitaba más. Le dijo que ya no podía aguantar más, que necesitaba sentirle ya dentro para hacer que tanto placer acumulado culminase por fin.

 Entonces, sentados, el debajo, la penetró y  ella comenzó  a moverse mientras él  le cogía de las  caderas con sus manos, para impulsarla más. Un jadeo de placer envolvió su cuerpo, había llegado al orgasmo, al placer máximo y un temblor a modo descarga eléctrica la  atravesó de arriba abajo. Él sonrió al ver su cara de satisfacción, estaba contento de haberla  hecho gozar de aquella manera.  Entonces le dijo: ¿Quieres probar mi sabor? Al decirle eso supo  lo que quería. El se tumbó de nuevo, y ella se  dirigió a su excitado miembro, se lo metió en la boca y cogiéndosela  del tronco con una mano comenzó  a movérsela y a chupársela con ligereza. Sigue, sigue -le decía- no pares. Podía sentir  en la mano el descontrol de su miembro, se la sacó  de la boca y empezó  a darle toques contra sus pechos y roces en sus pezones, lo que hizo que estallase  y empapase su barriga, y  sus pechos con esos cálidos fluidos fruto esa noche de placer, calor y locura. Que gozo, su cara, su elixir por su cuerpo. Que plenitud tan grande.


jueves, 7 de abril de 2011

Buenas noches



No te vayas nunca a la cama sin antes darme...




...un beso de buenas noches.



sábado, 2 de abril de 2011

Posesión




Estaba sentada en el sofá ojeando una revista tranquilamente, cuando de repente, el se acercó por detrás y le tapó los ojos con las manos. “Es hora de jugar”, le susurró al oído con una  voz sensual. Le dijo que no abriera los ojos y apartó las manos de ellos. Se los cubrió con un pañuelo y le hizo un nudo  para que no se le cayera. Tras asegurarse que no veía nada, hizo que se levantara y la dirigió al dormitorio donde la hizo sentarse en la cama. Le dijo que se tumbara, cogió sus manos y las llevó a los barrotes de la cama, donde sin apenas darse cuenta le colocó las esposas de pelusa rosa que ambos habían comprado juntos en el sex-shop de la  ciudad, de manera que no podía levantarse ni mover las manos, pero el morbo de la situación no puede evitar que deje escapar una pícara sonrisa hacia sus adentros mientras sentía su respiración en la oreja y en el cuello. El se coloca sobre ella, entre sus piernas para quitarle la camisa y el sujetador, mostrándole así unos pezones completamente erectos. Con sus manos le acariciaba la espalda mientras le pasaba  lengua por los pechos, los besaba, succionaba los pezones y los tocaba con delicadeza.
Continuó acariciándole el ombligo con un dedo para luego besarlo e introducir la lengua dentro de él. Su boca siguió descendiendo llegando a los pantalones, los cuáles apartó mostrando el  tanguita que levaba puesta. Lo rozó con sus dedos para luego deshacerse de él  y poder tener acceso a su sexo desnudo que esperaba un beso suyo. Acercó su boca allí pudiendo ella sentir  el calor de su aliento que hacía latir su clítoris. Con la lengua comenzó a buscarlo por un lado y por el otro hasta que llegó hasta él, que lo recibió con el primer jadeo. Con un dedo empezó a explorar la zona más cercana a la vagina,  goteaba del placer que le producía y gemía sin descanso con lo que le hacía, sintiendo como algunas veces se detenía para besar la cara interna de sus muslos, lo que le producía su sufrimiento por querer llegar a más.

Luego, el se retira, desnudándose , y se coloca cuidadosamente sobre ella a la distancia adecuada para acercarle su miembro a la boca, y ésta como gata en celo comenzó a jugar con su polla. Acerco despacio sus labios, sin apenas rozarlo, salvaje, deseosa, sin pudor, sin tabúes, saco su lengua, y comenzó a hacerle suaves círculos, con la punta de ésta, poco a poco, fue recorriéndolo, de arriba abajo, de abajo arriba, volvió a separarse, a escasos milímetros, abrió un poco su boca, y comenzó a meterse el miembro, muy  muy despacio, quería transmitirle su pasión, su celo, su excitación mientras iba metiéndola en su boca, su lengua no paraba de jugar y cada vez sentía como esta crecía más y más dentro de su cálida boca, mientras su sexo se empapaba simultáneamente. Se sentía deseosa de tenerle dentro, esa sensación de notar como su miembro se abría paso entre su apretadito coño, primero solo la punta, para acabar con penetraciones más profundas…

  • Pídemelo, le dijo el
  • Dámelo. Su voz salía entrecortada, pero era un súplica, sin embargo el necesitaba escucharlo.
  • Si no me lo pides, no te lo daré. Suplícame.
  • Por favor, fóllame, entra en mi , roza mis labios vaginales con la punta de pene, roza hasta que no pueda más, y entra, entra despacio en mi…decía ella con un tono de voz ahogada.


Dicho esto, la sostiene por las caderas para deslizarla a la posición adecuada,  y se coloca encima.
Cada penetración le producía miles de sensaciones que vivía con toda la intensidad que podía. Su pene se hinchaba cada vez más dentro de ella y sus embestidas eran cada vez más duras. Notó como su cuerpo intentaba alcanzar un orgasmo e incrementó la velocidad para que  llegara. Su cuerpo se arqueó al llegar a él y sus gemidos se pudieron oír en la habitación del lado . No paró sino que continuó esperando que  tuviera ella un segundo orgasmo en el cual entre espasmos sacó su pene esparciendo sus fluídos sobre todo su cuerpo


miércoles, 30 de marzo de 2011

Saborear (se)



No hay cosa que más le satisfaga que tenerle entre su boca, era como un dulce caramelo que ella adoraba saborear de punta a punta, sin dejar un sólo rincón por explorar.
Juguetea entre sus piernas y rebusca curiosa e impaciente entre sus ropas, hasta que lo encuentra ahí, erguido, tieso, deseoso de salir.  Se  arrodilla ante el dejando su pene en libertad, que salta en un movimiento ansioso, sin  resistir sus caricias y  poco a poco va aumentando de en tamaño y grosor.  Su cálida y suave lengua  le estudia. Lametones cortos, suaves y babosos recorren su  glande, la corona de su miembro y todos los pliegues y  recovecos de las venas color violeta  que se le marcan por todo el tronco,  haciéndole jadear y suplicándole que no se detenga. Desea  que la devore, que la chupe, que la lama, desea clavar sus manos en la nuca mientras le separa su larga melena a un lado y así marcar un ritmo cada vez más frenético.

Después de unos minutos, se eleva con toda su brillantez, tan mojada y prominente, que se hace más apetecible todavía.  Ella le  mira, invitándole a su sexo, así que no la hace esperar, el también lo desea. Saca su lengua húmeda y empieza a lamerla poco a poco,  abajo arriba, de arriba abajo, mete su  boca entera y juguetea  con su lengua más y más, oye cómo se agita su respiración. Recorre el contorno de su sexo, para deleitarse  antes con su esencia y después besarlo. Un beso largo que la excitación no tardó en convertir en una  lucha feroz y un deseo indomable de su lengua para adentrarse en su interior. Y lo hizo, de manera contundente.El sabor inundó su boca, que se deshacía en su coño mordisqueando su clítoris tan excitado. La lengua revoltosa salía de dentro, para lamer luego el centro del deseo, y entonces sus dedos ocupaban su sitio. La masturbaba  introduciendo dos dedos de forma arqueada que se movían expertos dentro de ella a la vez que su clítoris era cubierto por sus labios.

Su boca va más rápido, gira la cabeza una y otra vez, su coño tiembla, a veces también lo muerde, tomándolo entre los dientes con suavidad, no puede evitarlo, necesita más de ella, le da un lametón de arriba a abajo y se desnuda de cintura para arriba, observando cómo los pechos de la chica se hinchaban.  Acerca su sexo a ellos, frotándose, rozando  su polla  en el medio y medio de aquellos pechos firmes,  de piel suave, parándose en los pezones ya erectos por tanto deseo y placer acumulado.  Acerca su boca a ellos con los labios ligeramente entreabiertos trazando círculos alrededor la rosada aureola, acariciándola a la vez con la yema de los dedos.
Antes de que llegue al clímax, su boca se abre de nuevo  para recibir  su pene que  vuelve a estar a su mercé. Como una loca desesperada, le succiona, una y otra vez, siente como vibra, y un cálido y dulce manantial brota hacia su boca, entonces se aleja, y acerca sus pechos, para que se los empapen sus  fluidos, mientras ella se acaricia y tanta humedad se desliza por sus muslos..


martes, 29 de marzo de 2011

Deséame








Deséame. Recorre con tu lengua cada poro de mi piel.  Une una vez más tu cuerpo al mío y disfruta de mí, que yo disfrutaré de ti.
No digas nada, solo quédate en silencio y goza, ponte cómodo, mis manos se desinhiben totalmente.
Siéntete libre a través en mi cuerpo. Empápate de mi atrevimiento. Para mi tu piel es un tacto que hechiza.
Háblame de tus fantasías. Hazlas conmigo. Tómame donde más te plazca, y por dónde te plazca también, no importa; sólo me interesa que lo hagas.
Revolcarme contigo es uno de los placeres más grandes.; ya sea suave o salvaje, tierno o sin miramientos, me da igual.
Las palabras pasan a ser un enorme aliciente, susúrrame, háblame, pídeme... y la piel siente un escalofrío  gritando ser acariciada.
Mis labios ordenan; incéndiame con tu boca,  bésame, báñame con tu lengua, muérdeme suavemente, tu piel  exige ser explorada. Mi boca desbordada por la necesidad de tu sabor, por las ansias de sentir tu sexo ardiente y su plenitud entrar en mi boca lenta y suavemente para entregarse de este modo a disfrutar del placer que mis labios y mi lengua puedan brindarle.
Nos perdemos el dominio del juicio y somos un solo cuerpo que busca saciarse  en un  balanceo  de ritmo lento que se torna  cada vez más frenético. El ritmo de la perfecta simbiosis.
Sentir que me penetras, sentir que te recibo. Dame más de ti, yo te doy todo de mí, vas a hacerme gritar, vas a hacerme disfrutar, vas a hacerme temblar. Tendrás lo que quieras, lo sabes, no paras, y no puedo más, y sigues, y me matas, y me comes, y me lames, y continúas, me tienes y te tengo, y ahí está, ahí está…





miércoles, 23 de marzo de 2011

Va de tres



Les reconcomían los nervios. Todo había comenzado como un simple juego, un comentario, una curiosidad, algo informal. Él aprovechó la tarde para ir al gimnasio, ella se queda en casa, arreglándose para la merecida situación y dejando todo en orden. Quería estar perfecta.

A las diez, tenían mesa en un céntrico restaurante. Todos los detalles estaban cuidados, en primer lugar una cena tranquila y a continuación… estaba todo por ver. Estaba todo más que hablado pero faltaba ver qué ocurría y como se sucedería la noche. El vino empezó a tranquilizar los nervios, ambos se sentían más relajados ante tanta tensión acumulada. Se miraban, se reían, y hablaban de cualquier cosa banal. Fue una cena tranquila, en una mesa más apartada con vistas al mar, y con una luz tenue, como todas las que habían disfrutado juntos. Salieron del restaurante para dirigirse  impacientes hacia el hotel, donde la habitación ya había sido reservada con anterioridad.
Empezaron a coquetear, a besarse, a acariciarse, y el ambiente empieza a caldearse. Una vez ella estaba relajada, el cogió una venda fina y le cubrió los ojos. Todo se volvió oscuro, el sentido del tacto se agudizo. Los besos y las caricias continuaban recorriendo su cuerpo. En ese momento llamaron a la puerta, inevitablemente sus corazones se agitaron a pesar de que ambos sabían que esperaban visita, los dos sabían que era ella, pero solo uno sabía quien era…
En un acto reflejo desencadenado por la impaciencia y la curiosidad, acercó su mano a la venda para intentar deshacerse de ella, pero no, la separó despacio ante la mirada de los dos. Con un susurro al oído volvió a ocultar su rostro. De nuevo empezaron los besos y las caricias, pero ahora para su sorpresa eran duplicados, uno besos lascivos, otros más dulces acompañados de ligeros roces entre cuerpos.
Una hábil mano desabrocho los primeros botones de la camisa, con maestría, quedando al descubierto su provocativo conjunto negro, ajustado, le quedaba perfecto, marcando sus curvas. La camisa dejo paso  a la piel, ahora el tacto podía absorber todo el calor del ambiente. 
Suavemente le quita la falda, el tanga era negro, con transparencias. Ambos se quedaron observándola, allí tumbada, semidesnuda, excitada, se besaron y luego la besaron, primero ella. Ella al no poder ver a la invitada, intentó dirigir sus manos a su nuca, donde a la vez le acariciaba el cabello, tanteando y percibiendo la suavidad de su piel, deslizando su boca hacia el cuello, y allí fue repartiendo húmedos besos a su antojo, la manoseo, la palpó… Él mientras, estaba en sus pechos y acariciaba a la invitada. Eran uno solo.




Los cambios de postura se sucedían con fluidez, como si cada uno supiera que hacer y qué decir en cada momento. La invitada se dirigió hacia los pechos, al lugar donde confluían todos sus deseos, el calor de su lengua y el ímpetu con el que los succionaba, primero con más cautela, después con más exaltación  hacían que su receptora no parara de gemir, movida por el deseo, el placer y el morbo que le producía el no poder ver lo que pasaba en la habitación. Al mismo tiempo abrió lentamente sus piernas, invitándolo a él a acercarse.  El acarició sus muslos de manera delicada. La lamió, hasta perderse locamente en el interior de su sexo. Besó sus labios, mordió sus ingles, jugó con su clítoris y arañó indefenso  sus piernas y sus nalgas.
-“Hasta que tus dedos tiren de mi pelo y tus gemidos me lo pidan no pararé”. “No me detendré hacerte gritar de placer y provocar que te pierdas  exhausta, hasta que estalles de placer dándome tu mejor sabor"-decía el
Tras unos minutos así, se quito la venda. Se rieron, se miraron y se besaron de nuevo. Él quiso mantenerse al margen, quería ver como esta vez eran solo ellas las que se daban placer mutuo. Se acariciaron, se recorrieron sus cuerpos desnudos con sus manos, con sus labios, con su lengua. Se miraban cada vez más descaradamente entre ellas, y a él le miraban controlándole de reojo. 
Después de susurrarse al oído, de darse tiempo y placer entre ellas de casi todas las formas posibles, se tumbaron las dos para recibirle. Él se acerco lentamente,ellas deseosas de él…Las dos anhelando poder compartir su ya prominente miembro entre sus bocas y poder sentirlo dentro, bien dentro…



martes, 15 de marzo de 2011

Hoy, déjame a mi.


Ven, arrímate a mí. Sabes lo mucho que me gusta besarte, comerte la boca con ganas, suave, abrigando tus labios con los míos, acariciando, despertando en ti el deseo lentamente, ese deseo que hace que tu mente fantasee con lo que a continuación pasara…
Aproximo mi boca a la tuya, te acaricio la nuca con las yemas de los dedos y jugueteo con tus labios. No, todavía no abras la boca, déjame que juegue un poco más. Así, con la lengua, perfilando el contorno de esos morros que tanto  me fascinan. Déjame hacer hoy a mí. Deja que sea mi lengua húmeda y curiosa la que abra lentamente tus labios y se cuele en tu interior, tanteando, profundizando y disolviéndose con la tuya hasta ser una sola, encendida y sedienta.
Estás acalorado y  tu cuerpo tiembla al notar el contacto de mi lengua. Deja que aprecie cómo te has excitado, tocando por encima del pantalón. Uf! Puedo sentir tu polla erecta palpitando y anhelando escapar de ese encierro. Relájate, espera no tengas prisa. Permíteme que sea yo hoy la que te desnude poco a poco.
Sin prisas desabrocho tu camisa dejando a la vista un perfecto torso, impecable.  Mis manos lo  recorren, mi boca, ansiosa  lo repasaba, y a la vez percibo ese aroma de tu piel, ese aroma tan tuyo, ante el que siempre caigo rendida, mientras tanto, tu camisa  cae al suelo. Respiras ya de forma entrecortada, vamos consumiendo él oxígeno y el ambiente se torna cada vez  más húmedo. Eso hace algo empiece a latir entre mis piernas y que arda.
Mis manos bajan hasta tu cinturón. Abren la cremallera y se introducen en tu bóxer, que desprendía un fervoroso calor  al separarlo de tu piel. Tomo en mi mano plenamente tu pene. Qué satisfacción al sentirlo mío, para mí,  y más aún al comprobar lo excitado que estás.  
Sin apenas darme cuenta, he hecho que el pantalón caiga hasta tus tobillos y como si de un acto reflejo se tratara, o por inercia me quedé arrodillada ante ti y ante tu voluptuoso miembro. Una de mis manos rodea tu sexo, mientras dibujo círculos con la lengua en tu glande. Unos segundos después, sintiendo ya su grandeza y plenitud llenando mi boca, mi lengua sigue jugueteando un poco más mientras mis labios suben despacio, bajan, y a veces resbalan.  Pinto tu pene con ella, te consumo, cual caníbal hambriento en busca de algo que le sacie.
Sé que te gusta, puedo oír tus jadeos. Te dejas llevar y yo voy aumentando el ritmo.. Mi boca avanza, retrocede, sube, baja, una y otra vez…Sé que no aguantarás más, lo noto ya en tu cara, y en cómo me miras. Sintiendo  tu placer, he mojado mis bragas y, sin detener mi boca he empezado a tocarme por debajo de la ropa. Colocas tus manos en mi nuca cogiéndome con delicadeza de las puntas del pelo  para acelerar mis movimientos. Sí, quiero sentir cómo te sobreviene ese cúmulo de tanto placer esperado. Quiero saborear tu esencia, esa que brota de ti, para mí. ¡Ahora! ¡Sí! Yo también me voy contigo.¡ Qué caliente está..

viernes, 11 de marzo de 2011

Quiero







No había nada comparable a recibirle entre mis piernas, apoderándose de mi, degustando esa pequeña exquisitez con la que lograba arrancarme un  sinfín de jadeos desde mis entrañas. Notar como recorría cada centímetro de mi vagina, lamía, chupaba, daba pequeños mordiscos, todo ello alternado en un juego de boca, lengua y dedos que se sucedían cada vez con más efusión.

Y yo, yo QUIERO…
Quiero contemplar tu cuerpo desnudo frente a mi, que me recorras con la mirada, que te coman las ganas de tocarme, que me desees, quiero besarte, morderte, quiero sentirte en la espalda, que me respires susurrando en la nuca,  y me impregnes con la humedad de tu boca, quiero tu lengua junto a la mía, que se rocen y entrelacen a su antojo.
Quiero tu pelo entre mis dedos, quiero mis manos en tu nuca, mientras te deslizas ahí, a ese cálido y ya húmedo recoveco que cuando se abandona a ti, estalla en gemidos, temblorosos movimientos, y destellos de placer.

Eso quiero, ¿ME LO DAS?




sábado, 5 de marzo de 2011

Diez cosas que me gustan.



  • El olor a ti, a tu piel, esa esencia que no sé que clase de hipnosis crea sobre mi boca.
  • Besarte, lento, cálido y húmedo, besarte hasta deshacerte los morros ( in crescendo).
  • Ver tu cara, tu cara de placer cuando me deslizo haciendo estragos hasta llegar a tu entrepierna, hasta que pierdes los papeles.
  • Hablar, que me hables, me gusta oír, ( de lo que más me pone), llamarte y pedirte que me folles, frases como "¿Te gusta eh?" "Sabes que me encanta" me resulta tremendamente excitante que seas tu el que susurrando me diga donde quieres sentir mi lengua.
  • Me gusta que te masturbes para mi, sentado en el sofá  pequeño mientras yo te observo desde el sofá grande.


    
  • Me gusta jugar con tu polla antes de llevármela a la boca, tocarla por encima de pantalón, del bóxer, intentar cogerla, pasar la punta de la lengua por encima también, hasta que no aguante tanta tentación; y si, el sexo oral es de lo que más me gusta, curiosa predilección la mía de dar más que de recibir, sin obviamente quitarle  importancia alguna a ésta última, que me fascina igualmente. Esa sensación de tenerla en mi, en mis manos, rodearla, o en mi boca, pasar la lengua por toda ella  y mirarte, chuparla y mirarte, y sentir como se va poniendo más y más dura en el interior de mi boca, mientras marcas el ritmo con tu mano en mi nuca. Me alimento de ti y tu de mi.
  • Esos roces antes de penetrar, de tu polla en mi coño,para luego introducir solo la punta, sacar, volver a rozar, mientras me vuelvo loca por querer sentir como toda ella se abre paso en mi y tenerte dentro.
  • Me gustas que traigas tus dedos a mi boca, que los roces con mis labios, por puro placer o morbo mientras follamos o para llevarlos así de húmedos a mi interior.
  • Que te pares en mis pechos,que los sobes, pases la lengua, muerdas con delicadeza, hasta que la erección de mis pezones sea notable, entonces si, haz lo que quieras.
  • Disfruto percibiendo tu sabia cálida resbalando sobre mi.


Y a ti, ¿qué te gusta?
.

lunes, 28 de febrero de 2011

De principio (muy light)



Descubrimiento fruto del azar, accidente afortunado, llámalo como quieras. Fueron unas horas... no llegó a un día... pero fue como si en ese momento el universo sólo existiera para que estuviésemos juntos.

 Se desprendió de su camiseta y se tendió en la cama. Su piel era blanca y aparentemente muy suave. Ella se tumbó a su lado, sin atreverse siquiera a descalzarse, no podía dejar de mirarlo y pensar que tal vez no debería estar allí. Se sentía cansado, cerró los ojos y su imagen de niño inocentemente dormido le inspiró unas enormes ganas de abrazarle y quedarse allí, relajada... Se acurrucó apenas rozándole el cuerpo y dejó que su mente huyese. Él se inclinó levemente y besó su boca tímidamente al principio, con más decisión después... De pronto aquel era su sitio, el único en el que quería estar, ya no se sentía extraña a su lado.

Ya no había ropa, tan sólo piel, labios, lenguas, dientes, sudor, deseo, ansiedad...
 Su rostro, la suavidad de su piel abrazándola, esa ternura en su mirada... le transmitía una sensación parecida al Síndrome de Stendhal, cada beso, cada caricia, sentir su respiración tan cerca... una sobredosis de belleza exterior e interior, con su eterno optimismo, su sonrisa perpetua y una dulzura y comprensión inigualables.

Un sueño como otro cualquiera... salvo por el realismo de las emociones sentidas durante aquella de efímera fantasía...

martes, 22 de febrero de 2011

Dibujar(te)







Repaso tu espalda
la acaricio
desnuda,
(la espalda)
desnuda
(también yo).



miércoles, 16 de febrero de 2011

Sometimes


A veces haces cosas como ésta
y deshaces todos mis castillos...




...de arena.



lunes, 14 de febrero de 2011

Loca cordura



Mi psique es un arma de destrucción masiva. Puedo estar sonriendo y de repente explotar, sentirme viva o querer matarme... o matarte. Amarte hasta la locura u odiarte con todo el alma. Temer estar entre tus brazos y desear poseerte siempre. Soy idealista, obsesiva, terca hasta el aburrimiento, obstinada, extremadamente irónica, borde, fría, pero también puedo llegar a ser cariñosa e incluso dulce si lo haces bien.Lo sabes.Vivo sumergida en una loca cordura y por eso, o quizá a pesar de ello, quiero tenerte... quiero sentirte... Prefiero oler una vez tu cuerpo, un beso de tus labios, una caricia de tu mano, que toda una eternidad sin ti.



domingo, 13 de febrero de 2011

Mange-moi la bouche

Me da igual todo lo que me digas a la cara
Si luego no te acercas y me la besas.



sábado, 12 de febrero de 2011

Enero,09









No me mires así, me desarmas totalmente, joder,y no pienso, no puedo pensar,me bloqueo, una especie de vaho innunda mi mente, dejando que únicamente pueda verte a ti en medio de un escenario borroso del que me resulta prácticamente imposible huír. Mi piel te llama a gritos, me aventuro y me acerco un poco,evitando perturbarte, pero teniendo una imagen más cercana, más íntima tla vez. Con ese anhelo en la sangre, que se acelera a cada metro, me acerco sigilosamente camuflada entre sombras. Teniéndote tan cerca quise comerte la boca, y moldear tu culo, respondes con un suspiro y una sonrisa y yo solo deseaba explorar cada poro de tu piel, hacerlos míos por hoy. Con la yema de los dedos patinas sobre mi vientre y redondeas mi ombligo,un escalofrío me recorre mi espina dorsal y me eriza la piel. Te acercas a mi oído, degustándolo con suaves mordiscos, bajas hasta el cuello,y comienzas con tu boca a hacer estragos, ese cosquilleo me pone demasiado,lo sabes, ¡que cabrón! Los besos en el cuello, muerdes, lames y me susurras al oído.  Sin previo avíso me empujas contra la pared, y yo me resisto un poco,pero las ganas me vencen y me convierto en la víctima del placer.
   Quiero que me folles, te lo pido, ¡Fóllame!. Te encanta oirlo
 Apenas nos habíamos quitado la ropa, pero daba igual, me solamente de mis pantalones, te desabrocho el tuyo, y dirigo mi mano curiosa a aquel bulto promiente que al quedar en libertad del del boxer se elevó como si de un resorte se tratara.
¡Me encanta!
Tube que contener las ganas de llevármela a la boca, de rozarla con mis labios, y de sentir como se pone más y más dura en contacto  con las cálidas paredes de mi boca.
 Nos quedamos de pie, yo apoyada en la pared, deseosa, y tu frente a mi, los dos cara a cara, coloco una pierna en tu costado un comienzas a penetrarme, siento como se abre paso en mi sexo sin que éste ofreczca resistencia alguna.
        
 Primero la punta,suave y combinado con varios roces previos, luego 
  nos vemos inmersos en un ritmo frenético, paras un instante, rozas, para volver a penetrarme de nuevo en rangos cortos y fuertes, nuestras pelvis se acoplaban a la perfección y se unían en un baile  armonioso.
       
 Rápido.Lento.Desenfrenado.Te acaricio la espalda. El momento se acercaba, ambos sabíamos que nuestros no tardarían en estallar como volcanes, y así fue, como una erupción de lava como una erupción de lava incandescente.
        
   Nos quedamos exhautos, sudorosos, agotados, y temblorosos....

 Me ofreces un café, mientras lo tomo pienso en lo ocurrido y charlamos de cualquier cosa. Nos
 fumamos un cigarro, me acercas a la estación y me das un beso de despedida.










jueves, 10 de febrero de 2011

Mañanero



Me gustaba verte dormir
contemplarte en silencio, y sentir tu respiración tranquila.
Pero hoy no era así, hoy tengo ganas, tengo ganas de ti.
Esta mañana me apeteces.
Me pego más a ti y acaricio tu torso impecable, tu duermes.
Me sitúo a pocos centímetros de tu cara, paso la lengua por tus labios inferiores, te muerdo con delicadeza en el cuello, y ni te inmutas, duermes como un tronco, joder.
Desciendo, y voy recorriendo con las manos las secretas sendas que tanto me gusta explorar, mi lengua y mis manos buscan otro lugar..
...aparto su  boxer como puedo y comienzo a acariciársela suavemente, solo quería rozarla, no la agarro, solo paso mis las yemas de mis dedos ligeramente por ella. Sonríes.
Sigo la tarea, paso la lengua despacito por el glande, sin dejar de tocarte.Te despiertas.Sonríes de nuevo....




sábado, 5 de febrero de 2011










No hay nada que me calme más
que el roce de tu piel,
el caminar de tus besos,
tu risa,
y tus manos bajo mis sábanas.